Aunque en nuestra formación reglada aún le damos especial importancia al coeficiente intelectual, a nivel laboral y empresarial, cada vez existe más conciencia de la importancia que tiene el nivel de inteligencia emocional de nuestro equipo de trabajo. Así que, realmente, ese equilibrio entre lo emocional y lo racional es lo que constituye nuestra forma de enfrentar el mundo y en suma nuestra realidad y personalidad.
Un alto nivel de inteligencia emocional es un factor clave en los negocios, volviéndose básico, hoy en día, el trabajarla y potenciarla. Por ello, pasemos a conocer cuáles son los pilares en los que se sustenta la inteligencia emocional.
Competencias como el liderazgo inspiracional, la influencia, la comunicación efectiva, el crecimiento personal y el catalizador de cambios, solo son posibles fortaleciendo estos pilares, que todos poseemos en mayor o menor medida y que solo necesitan ser activados trabajándolos. Nuestro cerebro está continuamente desarrollando nuevas conexiones a medida que aprendemos habilidades, su plasticidad hace que sea posible nuestra evolución como individuos, sería absurdo no trabajar este potencial que todos poseemos y que tantos beneficios puede reportar.
Como bien dijo Aristóteles: Educar la mente sin educar al corazón, no es educar en absoluto.
Por Maribel Pérez Román – Directora de Proyectos y Consultora Fundación Incyde.
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