La diseñadora tinerfeña celebra una década en la moda con una colección que convierte el ruido mental, la tecnología y sus propias experiencias en creatividad.
Las mujeres cambiamos con la información que nos entra por todos los sentidos. La leemos, la absorbemos, nos quita el sueño y, si tenemos suerte y talento, la convertimos en algo. Bea de la Rosa la convierte en estampados.
El pasado sábado, en la pasarela de Tenerife Fashion Beach Costa Adeje, en Playa del Duque Norte, la diseñadora tinerfeña presentó IA – Insomnio y Ansiedad, la colección con la que cumple diez años en la moda. IA es la inteligencia artificial que le fascina, pero también el insomnio y la ansiedad que le provoca. Es una cabeza que no se apaga: pantallas, trabajo, ideas. Ruido mental convertido en color.
La entrevisté por primera vez en 2016, el año en que ganó el Concurso de Jóvenes Diseñadores de Tenerife Moda. Yo la conocía como gráfica; más adelante descubrí que también es arquitecta técnica, y le pregunté si la moda fue vocación o huida. «Ahora es una vida creativa», responde.
Siempre me ha fascinado que, desde que la conozco, cada año Bea elige un tema, y siempre es algo que está pasando en el mundo: la pandemia, los videojuegos, la tecnología, la basura electrónica. Esta vez ha hecho algo distinto. Ha recopilado los estampados de estos diez años y los ha ido añadiendo en cada prenda, una mezcla de todo lo vivido. Su propio estado de ánimo también está ahí.
«Ha sido un camino complicado; decir lo contrario sería mentir», me cuenta. Reconoce que es malísima con los números, que ha perdido dinero y que ha regalado demasiado. Aprendió gracias a la gente que ha conocido en ferias. En FIMI, adonde fue con Tenerife Moda, un desconocido se sentó con ella, le hizo «una cuenta rápida» y le puso los pies en la tierra. Nunca le cobró. «Me dio fuerte, pero me sirvió». Su consejo para quien quiera vivir de una marca es rodearse de gente que no piense como tú. Si eres creativa, necesitas a alguien que sepa de marketing y de finanzas.
Trabaja con nylon reciclado y con sublimación, la técnica que le permite llevar sus gráficos al tejido y producir solo bajo demanda. Le encantaría usar satenes o gasas, pero en Canarias no existen o son carísimos. «Al final voy a lo seguro». Es la realidad de diseñar en una isla.
Y aquí va mi reflexión: la sostenibilidad también es poder seguir trabajando. Sin su creatividad, Bea no tendría marca. Es lo que la mantiene en pie diez años después, siendo madre y autónoma. Ha sacrificado tiempo, admite, pero lo volvería a hacer.
Bea da charlas y es profesora en la Universidad Europea, donde enseña inteligencia artificial aplicada al diseño. ¿Apaga la moda? «Apagarla, no. Yo creo que es elevarla. La IA es mi nueva obsesión». Pero también le da miedo: perder la creatividad, perder lo humano, el consumo de agua. Aun así, las dos apostamos por la creatividad del ser humano.
Tenerife recibió más de siete millones y medio de turistas el año pasado. ¿Por qué no encuentran nuestra moda en las tiendas de los hoteles? Con el vino se apostó y hoy el visitante lo pide. Con el diseño local podría pasar lo mismo, porque quien viaja quiere conocer la cultura y la gente de aquí. Bea está de acuerdo.
¿Diez años: celebración, balance o despedida? «No, hombre». Darse cuenta de todo lo que ha hecho fue un choque. Y sigue, porque sin creación su mundo se terminaría. Por ahora trabaja solo con drops, y en estos momentos tiene uno a la venta con algunos de los modelos que presentó en la pasarela.
Bea de la Rosa Web: beadelarosa.com
Por Lupe Castro (@mslupecastro) para Más Mujer.
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