No todo será inteligencia artificial. Las empresas buscan cada vez más profesionales capaces de combinar tecnología, creatividad y capacidad de adaptación.
Septiembre trae consigo mucho más que el final de las vacaciones. Para miles de profesionales supone también volver a la oficina, retomar proyectos, buscar nuevas oportunidades o plantearse un cambio laboral.
Y el mercado de trabajo está cambiando.
Según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, el 39% de las competencias profesionales fundamentales cambiarán de aquí a 2030. El informe identifica cuáles serán las habilidades cuya importancia crecerá con mayor rapidez en los próximos años.
La conclusión es clara: la tecnología tendrá un papel protagonista, pero las capacidades más humanas no solo no desaparecen, sino que ganan valor.
Estas son cinco habilidades que marcarán la vuelta al trabajo en 2026.
Es la gran protagonista.
El World Economic Forum sitúa la inteligencia artificial y los datos como las habilidades cuyo peso crecerá más rápidamente entre 2025 y 2030.
No significa que todas las profesionales tengan que convertirse en programadoras o expertas en inteligencia artificial. Significa que entender cómo funcionan estas herramientas y aprender a utilizarlas en el propio trabajo será cada vez más importante.
Desde analizar información hasta automatizar tareas, redactar documentos, investigar, organizar procesos o mejorar la productividad, la IA está entrando en cada vez más actividades profesionales.
La pregunta para 2026 ya no es únicamente «¿sé utilizar la IA?», sino también «¿sé utilizarla para trabajar mejor?»
La segunda gran área de crecimiento está relacionada con las redes y la ciberseguridad, que aparecen inmediatamente después de la IA y los datos entre las habilidades de mayor crecimiento previsto.
La digitalización ha hecho que prácticamente cualquier organización dependa de sistemas tecnológicos y de información digital. Eso aumenta también la necesidad de profesionales capaces de comprender los riesgos y utilizar la tecnología de manera segura.
No hace falta trabajar en una empresa tecnológica para que esta competencia sea relevante. Desde proteger información profesional hasta identificar amenazas digitales o comprender cómo gestionar adecuadamente los datos, la cultura tecnológica se está convirtiendo en una competencia transversal.
Puede parecer paradójico: cuanto más avanza la inteligencia artificial, más importante se vuelve la creatividad.
Pero los datos apuntan precisamente en esa dirección. El pensamiento creativo figura entre las habilidades que más crecerán en importancia durante los próximos años.
Las herramientas de IA pueden generar textos, imágenes, análisis o propuestas. Pero las personas siguen siendo necesarias para plantear las preguntas adecuadas, detectar oportunidades, interpretar situaciones y encontrar soluciones originales.
Para las profesionales, desarrollar la creatividad significa aprender a mirar los problemas desde diferentes perspectivas y aportar algo que no se limite a ejecutar instrucciones.
En un mercado laboral cada vez más automatizado, tener ideas puede ser tan importante como saber utilizar las herramientas que ayudan a desarrollarlas.
No todas las habilidades que marcarán el futuro son digitales.
El informe del World Economic Forum sitúa la resiliencia, la flexibilidad y la agilidad entre las competencias fundamentales para los trabajadores y señala que su importancia continuará aumentando.
Cambios tecnológicos, nuevas formas de organización, transformación de puestos de trabajo y situaciones económicas inciertas obligan a adaptarse con rapidez.
Pero ser flexible no significa aceptar cualquier cambio sin cuestionarlo. Significa tener capacidad para aprender, reajustarse y seguir avanzando cuando las circunstancias cambian.
Es una habilidad especialmente importante en las trayectorias profesionales no lineales: mujeres que regresan al mercado laboral después de una pausa, profesionales que cambian de sector o personas que necesitan actualizar sus conocimientos después de varios años.
La última habilidad de esta lista quizá sea la más importante de todas: seguir aprendiendo.
La curiosidad y el aprendizaje permanente aparecen entre las competencias que más crecerán en importancia hasta 2030.
El concepto tradicional de «formarse para conseguir un trabajo» está dando paso a otro muy diferente: formarse continuamente para seguir siendo relevante en un mercado que cambia constantemente.
Esto puede significar realizar un curso, aprender una herramienta digital, actualizar conocimientos profesionales, mejorar un idioma o simplemente mantener una actitud abierta ante aquello que todavía no sabemos.
Y aquí aparece una idea especialmente interesante para las mujeres que afrontan una nueva etapa profesional: la experiencia acumulada no pierde valor porque aparezcan nuevas tecnologías. Al contrario, la combinación entre experiencia, conocimiento y capacidad de aprendizaje puede convertirse en una ventaja.
Las cinco habilidades tienen algo en común: ninguna funciona de manera aislada.
El World Economic Forum señala que las competencias tecnológicas —especialmente IA, datos, redes, ciberseguridad y alfabetización tecnológica— serán las que experimenten un crecimiento más rápido. Pero, al mismo tiempo, competencias como el pensamiento creativo, la resiliencia, la flexibilidad, el liderazgo y el aprendizaje permanente seguirán siendo esenciales.
Por eso, la profesional que afronte la vuelta al trabajo en 2026 no necesariamente será la que más tecnología domine.
Será, probablemente, la que sepa combinar la tecnología con aquello que todavía nos hace irremplazablemente humanas: pensar, crear, adaptarnos, aprender y tomar decisiones.
Y esa es una buena noticia. Porque el futuro del trabajo no se construirá solamente con máquinas. También necesitará mujeres preparadas para liderarlo.
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