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Emelie Sweerts: «Nunca vas a encontrarlo todo en un mismo lugar»

Por Redacción Más Mujer Online • 23 octubre 2026 • 8 min de lectura
Emelie Sweerts, jurista y artesana afincada en La Palma.
Emelie Sweerts ha construido una vida ligada al mar, la artesanía y la creatividad.

Emelie Sweerts, de jurista a artesana en La Palma, ha construido una vida lejos de la que había imaginado. A sus 60 años, reivindica la libertad de elegir, la creatividad y la posibilidad de seguir descubriendo nuevos caminos.

Emelie Sweerts mantiene una estrecha relación con el mar y con la navegación, una pasión que ha acompañado buena parte de su vida. Jurista de formación, su trayectoria también ha estado vinculada al deporte: en 2008 ganó el Campeonato neerlandés de ciclismo para juristas en la categoría femenina A.

En 2015 emprendió un proyecto de navegación a bordo del velero Blue Bird que la llevó hasta La Palma en febrero de 2016. Lo que inicialmente era una escala terminó convirtiéndose en un nuevo proyecto vital: desde entonces, Tazacorte y el Atlántico forman parte de su vida y de su universo creativo. Su vinculación con el mar continúa hoy a través de su actividad al frente de Blue Bird Marítima, con sede profesional en Tazacorte.

De jurista a artista y artesana hay un cambio aparentemente radical. ¿En qué momento supiste que querías cerrar una etapa profesional y comenzar otra, y qué fue lo que realmente te impulsó a hacerlo? No fue una decisión consciente, sino una sucesión de acontecimientos y casualidades que me llevaron por un camino que nunca había previsto y que acabaría regalándome una vida completamente nueva.

Todo empezó cuando un trabajo como jurista en una empresa estatal en Marruecos no llegó a materializarse. Poco después, encontré un pequeño anuncio en un periódico neerlandés en el que alguien buscaba tripulación para navegar por el mundo. No tenía pareja ni hijos, así que pensé que no tenía nada que perder. Me embarqué en el velero Blue Bird con la idea de navegar durante unos seis meses, hasta Curaçao, en el Caribe, donde había vivido anteriormente.

Pero el destino tenía otros planes. Cuando llegamos a Santa Cruz de La Palma, al dueño del velero le diagnosticaron un cáncer muy agresivo. Decidió continuar hacia el Caribe para pasar con sus hijos los pocos meses de buena salud que le quedaban. Sin embargo, apenas dos horas después de zarpar, se rompió una pieza fundamental del mástil. El fuerte viento y el oleaje nos impidieron regresar a Santa Cruz y, seis horas después, llegamos al puerto deportivo de Tazacorte. Allí se quedó el Blue Bird: reparar el mástil no era sencillo y no pudimos continuar el viaje.

Su dueño tuvo que renunciar a sus planes y a su sueño de seguir viviendo en el mar. Falleció en Holanda, en diciembre de 2016. Su familia no sabía qué hacer con el velero y me pidió que me quedara para cuidarlo. Lo que iba a ser una estancia de unos meses se convirtió en dos años. Durante ese tiempo, mi vida en La Palma empezó a tomar forma.

Cuando el Blue Bird se vendió, en 2018, ya había sentado las bases de mi negocio, Blue Bird Marítima. El primer pilar fue el cordaje, o rigging, y la elaboración de pulseras marineras con cuerda náutica.

Así que nunca hubo un momento en el que supiera qué iba a hacer con mi vida. Llegué a La Palma por una serie de casualidades y por una circunstancia muy triste. Era una isla que ya me había fascinado cuando la visité como turista, muchos años antes. Una vez aquí, fui viviendo el día a día, sin grandes planes. Surgieron oportunidades, conocí a gente interesante, aparecieron nuevas ideas y también llegó mi actual pareja.

Reinventarse implica asumir riesgos y, a menudo, desprenderse de muchas certezas. ¿Qué fue lo más difícil de dejar atrás y qué has descubierto sobre ti misma en este nuevo camino? No diría que me reinventé. Hace una década, la vida empezó a ofrecerme una enorme cantidad de posibilidades, mes tras mes. La intuición, la suerte, la curiosidad, la compasión y el entusiasmo por lo desconocido me ayudaron a descubrir el camino que hoy sigo. Aunque también hubo momentos en los que me sentí paralizada por la incertidumbre, la tristeza y la soledad.

No creo que nos convirtamos en personas completamente nuevas ni que volvamos a nacer. Siempre nos llevamos con nosotras mismas, vayamos donde vayamos. Lo que sí ocurre cuando experimentas un cambio drástico es que se te abre la mente. Descubres nuevos horizontes -en mi caso, también literalmente- y empiezas a mirar las cosas desde otras perspectivas.

«Nunca vas a encontrarlo absolutamente todo en un mismo lugar»

Mi vida aquí se ha desarrollado de una manera muy tranquila y armoniosa, sin estrés. Por supuesto, también he tenido dificultades, pero, si me preguntas qué fue lo más difícil de dejar atrás, mi respuesta es que nada. Nunca vas a encontrarlo absolutamente todo en un mismo lugar.

Me encanta el speed skating, el patinaje de velocidad sobre hielo, pero no siento una gran necesidad de volver a Holanda en invierno para practicarlo. Soy feliz aquí, donde puedo bañarme en el mar todos los días del año. Los inviernos del norte me parecen grises e interminables.

Sí echo de menos a mis amistades de toda la vida, pero los vínculos verdaderos no se rompen por la distancia. Muchas de mis amigas también viven en países lejanos. Para nosotras, lo importante es la calidad del tiempo que compartimos, no cuántas veces nos vemos a la semana, al mes o al año.

Emelie Sweerts, jurista y artesana afincada en La Palma.
Emelie Sweerts trabajando en su taller en La Palma.

Llegaste a La Palma en 2016 y aquella escala terminó convirtiéndose en un nuevo hogar. ¿Qué encontraste en la isla —y especialmente en el Atlántico— que hizo que quisieras quedarte? Lo que me ha retenido aquí, en orden aleatorio, son mi empresa, mi perrita y mi pareja. Y, por supuesto, La Palma también tiene un encanto enorme. Aunque la he visto cambiar mucho en estos diez años, y no siempre para bien.

El cordaje, la sombrerería, el patchwork… trabajas con las manos y con materiales muy diferentes. ¿Qué significa para ti crear y hasta qué punto la creatividad puede convertirse también en una forma de libertad para las mujeres? Crear es un lujo, pero, en mi opinión, un lujo indispensable. La creatividad está presente en todas partes y no se limita al arte o a las actividades manuales. También está en nuestra manera de trabajar, de resolver problemas y de pensar.

Sin creatividad, nos convertimos en robots. Cuando conseguimos salir de esa pequeña caja que llevamos dentro de la cabeza, la que condiciona nuestras acciones, nuestras rutinas y nuestra forma de percibir la vida, descubrimos capacidades que quizá ni siquiera imaginábamos tener. Creo que todas las personas somos creativas.

Por casualidad, pasé de mi exigente vida como abogada de empresa a la vida libre y creativa que tengo ahora. Pero también había creatividad en mi vida anterior: en cosas tan cotidianas como organizar cenas, escribir cartas o adaptar ropa. Son ejemplos con los que muchas personas pueden identificarse.

Muchas mujeres creen que llega un momento en la vida en el que ya no es posible empezar de nuevo. Tú has demostrado lo contrario. ¿Qué le dirías hoy a una mujer que siente que es demasiado tarde para cambiar, emprender o apostar por aquello que realmente le apasiona? Cuando tenía 40 años, era muy infeliz en mi trabajo y me hice una promesa: a los 50 estaría fuera de aquella carrera profesional. No tenía ni idea de cómo iba a conseguirlo, pero lo hice.

A veces, basta con tener claro qué es verdaderamente importante para ti para empezar a hacerlo realidad. Quizá todavía no tengas los recursos, la libertad o las ideas necesarias. Puede que tampoco sepas cómo, cuándo o con quién hacerlo, o que prefieras hacerlo sola. Pero ¡confía! Confía en tus capacidades, en tus talentos y en tu intuición. Y, cuando aparezcan las oportunidades, atrévete a aprovecharlas.

«Confía en tus capacidades, en tus talentos y en tu intuición. Y, cuando aparezcan las oportunidades, atrévete a aprovecharlas»

Ahora, a mis 60 años, estoy dispuesta a simplificar mi vida. Durante los últimos diez años, todo ha ido creciendo y creciendo. Ha llegado el momento de consolidar lo conseguido y concentrarme en una sola actividad.

Pero ¿en cuál? ¿Cómo elegir? Ahora toca esperar a que lleguen algunas señales de la providencia.

Por Luz Pérez

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