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Raquel García Reyes: «Yo ya no quiero poder con todo. Quiero que las condiciones sean más justas»

Por Redacción Más Mujer Online • 13 octubre 2026 • 12 min de lectura
Raquel García Reyes, periodista y creadora de El Vuelo del Rinoceronte
Raquel García Reyes, periodista, comunicadora y creadora de El Vuelo del Rinoceronte. Fotografía: Antonio Hernández

La periodista, comunicadora y creadora de El Vuelo del Rinoceronte reivindica una comunicación con propósito, cuestiona los relatos superficiales sobre Canarias y defiende otra forma de entender el feminismo, el liderazgo y el emprendimiento.

Raquel García Reyes lleva más de dos décadas vinculada al mundo de la comunicación, el marketing, la producción audiovisual y los eventos. Creadora de El Vuelo del Rinoceronte, habla con Más Mujer de emprendimiento, liderazgo femenino, feminismo y comunicación con propósito, pero también de Canarias, de sus contradicciones y de la necesidad de contar nuestra realidad más allá de la postal. Una conversación en la que reivindica una comunicación capaz de hacer pensar, provocar cambios y transformar la mirada sobre aquello que somos.

Has desarrollado tu carrera pasando por el periodismo, el marketing, la publicidad, la producción audiovisual, los eventos y la dirección comercial. ¿Qué tienen en común todas esas etapas y qué has aprendido de cada una de ellas que hoy aplicas a El Vuelo del Rinoceronte? Aunque desde fuera pueda parecer que he ido saltando de un sitio a otro, en realidad siempre he estado haciendo lo mismo. que es comunicar, entender a la gente y buscar la mejor forma de conectar una idea con quien está al otro lado.

El periodismo me enseña a preguntar y a escuchar. Lo que no se comunica, no existe, si no existe no se valora, y si no se valora, ni se compra ni se vende. La parte comercial, es la base para entender que las ideas no sólo deben de ser felices, también tienen que ser viables y dar resultados. Con la producción audiovisual y los eventos, consigo convertir ideas en realidad con presupuestos, equipos, tiempos e imprevistos.

Hoy entiendo que no era una trayectoria tan dispersa como parecía. Lo que hago ahora en El Vuelo del Rinocerontes es pensar antes de producir y saber también cómo llevarlo a cabo.Y creo que estaba reuniendo las piezas que necesitaba para hacer esto.

El nombre de vuestra empresa llama inmediatamente la atención. ¿De dónde surge «El Vuelo del Rinoceronte» y qué significa para ti esa imagen de algo aparentemente imposible que, sin embargo, puede llegar a suceder? El nombre no es mío y no quiero quitarle el mérito a mi creativa favorita, Carlota Borges. Le dije que necesitaba un nombre para la agencia y ella, como gran publicista, sabía perfectamente lo que tenía que conseguir. Que nos definiera y que se recordara.

Y la verdad es que dio bastante en el clavo conmigo. Soy muy 4×4, muy mujer orquesta. Me gusta entenderlo todo, meterme en todas las capas de un proyecto y moverme entre mundos muy distintos. También soy bastante buena desenredando nudos y resolviendo marrones cuando las cosas se complican.

Me satisface muchísimo hacer posible algo que a otra persona le puede parecer un mundo, sobre todo si es difícil. Eso sí, necesito creer en lo que hago. Si no creo en algo, me cuesta muchísimo defenderlo y sacarlo adelante.

En vuestra filosofía habláis de pensar antes de producir, de que cada decisión tenga un porqué y de no producir «por producir». En un momento en el que vivimos rodeados de mensajes, imágenes y contenidos, ¿qué diferencia una comunicación que simplemente ocupa espacio de otra que realmente consigue transformar algo? Mi manera de entender la comunicación cambió mucho cuando estudié para certificarme como coach. La pregunta del “para qué” me resultó poderosísima y desde entonces intento aplicarla a casi todo.

Antes de producir, publicar, grabar o montar un evento necesito saber para qué lo hacemos. Qué queremos conseguir, qué queremos provocar y en quién. Y a veces, después de hacerte esas preguntas, descubres que la mejor decisión es no producir nada.

Para mí la comunicación tiene sentido cuando nos ayuda a actuar mejor, a relacionarnos mejor y, en la medida de lo posible, a cambiar la sociedad.

«La comunicación puede servir para entender mejor una realidad, pero también para maquillarla.»

Emprender nunca es sencillo, y hacerlo siendo mujer añade obstáculos que muchas veces no aparecen en los titulares. Desde tu propia experiencia, ¿con qué barreras te has encontrado a lo largo de tu trayectoria profesional y cuáles crees que siguen siendo especialmente difíciles de superar para las mujeres? Creo que muchas barreras no son evidentes. No siempre te dicen que no por ser mujer, pero sí notas que tienes que demostrar más, justificar más o llegar más preparada para que se dé por hecho que sabes lo que haces.

Y luego están las desigualdades que te atraviesan de verdad. Yo he vivido una monoparentalidad impuesta y no deseada. Verte sola con dos niñas, sosteniéndolas económicamente tú sola, sin encajar además en determinadas figuras de protección, sin sentir una red de seguridad y comprobando que la justicia tampoco tiene la misma prisa que tú, te cambia mucho la mirada.

A las mujeres se nos ha vendido demasiadas veces el “puedes con todo” como empoderamiento. Yo ya no quiero poder con todo. Quiero que las condiciones sean más justas.

Y sé que algún día esa será también una de mis luchas desde la comunicación. Ponerla en el centro de la conversación.

«A las mujeres se nos ha vendido demasiadas veces el “puedes con todo” como empoderamiento. Yo ya no quiero poder con todo. Quiero que las condiciones sean más justas.»

Has trabajado durante años en sectores donde la visibilidad, el liderazgo y la capacidad de negociación tienen mucho peso. ¿Has sentido alguna vez que a una mujer se le exige demostrar más para ser reconocida como una profesional competente? Sí, muchas veces, y además creo que durante años lo normalicé.

He estado en reuniones en las que tenía la responsabilidad, el conocimiento y la decisión, pero la mirada buscaba primero al hombre que estaba al lado. Y también he vivido situaciones en las que alguien se ha confundido conmigo o ha traspasado límites.

Cuando era más joven, muchas veces miraba para otro lado para evitar problemas. Ahora no. Paro en seco, pongo a cada uno en su sitio y asumo que eso a veces tiene un coste.

Con los años he entendido que demostrar que sabes hacer tu trabajo es una cosa y tolerar determinadas actitudes para no incomodar es otra muy distinta.

Raquel García Reyes, comunicadora y creadora de El Vuelo del Rinoceronte
Raquel García Reyes: «La comunicación puede servir para entender mejor una realidad, pero también para maquillarla».

En tu trayectoria has combinado creatividad y gestión, dos mundos que a menudo parecen enfrentados. ¿Cómo se puede mantener la creatividad cuando hay que hablar de presupuestos, clientes, plazos, equipos y resultados? Para mí la creatividad es transversal. No está solo en tener una idea brillante o en pensar una campaña. Tiene que estar también en la gestión, en cómo resuelves un problema, en cómo reorganizas un proyecto cuando algo falla o en cómo encuentras una salida cuando parece que no la hay. Creo que tiene que permearlo todo.

Y también hay algo que estamos perdiendo mucho, que es aburrirnos. Para crear necesitas espacio mental, silencio, tiempo sin estímulos. Hoy estamos todo el día produciendo, consumiendo, respondiendo, y así también se hace más difícil que aparezcan ideas nuevas.

El Vuelo del Rinoceronte trabaja tanto para empresas como para instituciones y desarrolla proyectos de comunicación, audiovisuales y eventos. ¿Qué responsabilidad tiene hoy una empresa de comunicación cuando trabaja en proyectos que afectan a la sociedad y contribuyen a construir determinados relatos sobre Canarias? Muchísima. La comunicación puede servir para entender mejor una realidad, pero también para maquillarla.

En Canarias eso pasa mucho. Podemos vender una imagen preciosa mientras convivimos con problemas muy serios de vivienda, desigualdad, precariedad o pérdida de identidad. Si solo contamos la postal, dejamos fuera una parte enorme de lo que somos.

A mí me interesa remover. Hacer pensar, provocar reflexión, activar, crear y buscar soluciones que nos ayuden a avanzar. También porque soy canaria y soy muy consciente de lo que cuesta partir desde aquí, de la desigualdad con la que jugamos muchas veces y de lo fácil que es que nos miren solo como un lugar para venir de vacaciones.

«Podemos vender una imagen preciosa mientras convivimos con problemas muy serios de vivienda, desigualdad, precariedad o pérdida de identidad. Si solo contamos la postal, dejamos fuera una parte enorme de lo que somos.»

Hablas también de igualdad, liderazgo, conciliación y empoderamiento femenino. ¿Qué papel crees que debe desempeñar la comunicación en la construcción de una sociedad más igualitaria y qué errores seguimos cometiendo cuando hablamos de mujeres? La comunicación tiene muchísimo que hacer porque la igualdad no se consigue señalando a quien tienes enfrente, sino consiguiendo que entienda por qué algo tiene que cambiar.

Yo necesito a los hombres como aliados. No quiero convertirlos en el enemigo, pero eso no significa dejar de señalar el machismo. El problema es que el machismo lo hemos aprendido hombres y mujeres y desmontarlo requiere mucho más que decir “yo soy feminista”. Hay que practicarlo.

Yo misma empecé a entender de verdad el feminismo cuando fui consciente de lo machista que había sido conmigo. Durante muchos años me masculinicé para intentar llegar a espacios donde estaban ellos, sin darme cuenta siquiera de que lo estaba haciendo.

Por eso me interesa más convencer, acercar y hacer pensar que atacar. Comprender de dónde viene una conducta no significa justificarla. Significa tener más herramientas para cambiarla.

Después de más de veinte años de profesión, ¿qué le dirías hoy a aquella Raquel que estaba comenzando y todavía no sabía todo lo que iba a tener que aprender, reinventarse y demostrar? Le diría que disfrute más del camino y que no tenga tanta prisa por llegar a ningún sitio.

Profesionalmente va a hacer muchas cosas distintas, algunas muy bien y otras regular, como todo el mundo. Va a cambiar de sector, de rol, de proyecto y de forma de trabajar más de una vez, y con el tiempo entenderá que precisamente ahí estaba gran parte de su valor.

También le diría que siga siendo curiosa, que siga metiéndose en líos y aprendiendo de todo y de todos.

Y en lo personal, que se preocupe un poco menos. Total, casi nada va a salir exactamente como ella lo había previsto y, visto lo visto, tampoco le ha ido tan mal improvisando.

Y mirando hacia adelante: ¿qué sueño te queda por hacer volar? ¿Hay algún proyecto, reto o territorio profesional al que todavía no hayas llegado y que te gustaría conquistar? Tengo una frikada pendiente desde hace muchísimos años y es el Carnaval. Desde pequeña decía que quería trabajar por y para él porque me hace profundamente feliz. Es como si un cantante pudiera vivir de cantar o un pintor de pintar.

«Creo que tenemos un diamante en bruto que todavía no hemos sabido pulir.»

Creo que tenemos un diamante en bruto que todavía no hemos sabido pulir. El Carnaval puede ser un motor enorme de desarrollo económico, social y cultural, pero durante años he sentido el peso del desprecio hacia un mundo que yo conozco, respeto y quiero muchísimo.

Y creo que una parte del problema está precisamente en cómo lo hemos comunicado. Casi siempre lo hemos contado solo como fiesta, y cuando solo cuentas la fiesta todo queda reducido a eso. Para unos será alegría, para otros exceso, para otros incluso vulgaridad, pero sigue siendo una mirada muy superficial de todo lo que hay detrás.

Salvo excepciones de personas que lo aman y respetan profundamente, nunca ha habido una estrategia que explique lo que hay detrás, que lo ponga en valor y haga que el resto de la sociedad lo conozca de verdad. Y lo que no se conoce, difícilmente se entiende o se respeta.

Desde la comunicación se puede cambiar la forma en la que una sociedad se mira al espejo. Me encantaría contribuir a que algún día el Carnaval se mire de otra manera.

Y después me quedan muchos otros sueños, sobre todo crear proyectos audiovisuales propios nacidos desde Canarias, que cuenten quiénes somos, remuevan, hagan pensar y puedan cambiar algo. Mientras haya proyectos que me den vértigo y ganas de meterme en ellos, creo que voy bien.

MÁS MUJER EN UNA PALABRA

Para terminar, cinco respuestas rápidas:

Una mujer que te haya inspirado. Desde mi madre hasta la reina Letizia, pasando por Frida Kahlo o Ana Pastor. Me inspiran mujeres muy distintas porque admiro cosas diferentes en cada una. Soy bastante multimirada también para eso.

Una palabra que defina el liderazgo. Escucha

Una palabra que defina emprender. Resistencia

Algo que nunca debería faltar en una profesional. Curiosidad

¿Qué significa para ti ser una mujer imparable? Tener cuatro horas libres para mí, aunque fueran solo dos días a la semana. Eso sí me parecería ser imparable.

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