La menor presencia femenina en la formación tecnológica y las diferencias en el uso de estas herramientas plantean un desafío para la igualdad laboral, también en Canarias.
La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral, pero hombres y mujeres no parten de las mismas condiciones para aprovechar sus oportunidades. Los datos muestran diferencias en el uso de estas herramientas y en el acceso a la formación tecnológica. El reto es evitar que la revolución digital reproduzca las desigualdades existentes.
La cuestión va más allá de aprender a utilizar ChatGPT. También importa quién dispone de tiempo para formarse, quién recibe apoyo en su empresa y quién participa en el desarrollo de estas tecnologías.
Según un análisis publicado en El País el 11 de octubre de 2026, las mujeres representan el 17 % del alumnado de Informática en España. Esta diferencia no responde a una menor capacidad tecnológica, sino a un contexto en el que influyen los estereotipos, la orientación educativa y las expectativas sociales.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) también muestran diferencias en el uso de la inteligencia artificial generativa. En 2025, el 37,9 % de la población española de entre 16 y 74 años había utilizado estas herramientas durante los tres meses anteriores a la encuesta: el 39,9 % de los hombres y el 35,9 % de las mujeres.
Por su parte, un informe de UGT publicado en septiembre de 2026 señala que las mujeres representan el 55,5 % de las personas que no utilizan estas herramientas.
Estas cifras invitan a reflexionar sobre las barreras de acceso, especialmente cuando las responsabilidades laborales y de cuidados dejan poco tiempo para adquirir nuevas competencias.
La IA puede facilitar tareas administrativas, análisis de información y gestión de negocios. Para las mujeres emprendedoras y autónomas, puede representar una oportunidad para mejorar procesos y ahorrar tiempo.
Pero la automatización también puede transformar determinados puestos de trabajo. Si las mujeres están sobrerrepresentadas en algunas ocupaciones administrativas o de apoyo, esos cambios podrían afectar a sus oportunidades profesionales.
Además, los sistemas de IA pueden reproducir sesgos de género presentes en los datos utilizados para entrenarlos. Por eso es importante que las mujeres participen no solo como usuarias, sino también en el diseño, desarrollo y supervisión de estas tecnologías.
El Archipiélago también está incorporando la inteligencia artificial al análisis del empleo. En julio de 2026, el Gobierno de Canarias presentó un proyecto piloto desarrollado por el Observatorio Canario de Empleo (Obecan) y Funcatra para analizar el mercado laboral en tiempo real.
El sistema había procesado más de 3,5 millones de contratos registrados, 333.000 perfiles profesionales y 50.000 empresas, con el objetivo de identificar las competencias demandadas y las necesidades de formación.
Esta iniciativa abre una oportunidad para orientar mejor las políticas de empleo. El reto es que las mujeres puedan acceder a la formación necesaria para beneficiarse de los perfiles profesionales que demanda el mercado.
La inteligencia artificial puede ayudar a una autónoma a gestionar su negocio, a una emprendedora a estudiar nuevas oportunidades o a una trabajadora a desarrollar competencias profesionales. Sin embargo, aprovechar estas posibilidades requiere formación accesible, acompañamiento y tiempo.
Las empresas, las administraciones y los centros educativos tienen un papel fundamental para evitar que la transformación digital amplíe las desigualdades existentes.
La pregunta no es si las mujeres serán capaces de adaptarse a la inteligencia artificial, sino si tendrán las mismas oportunidades para hacerlo. Porque el futuro de la inteligencia artificial no debería escribirse sin la mitad del talento.
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