Se piensa que las fantasías son el resultado de algo que reprimimos en nuestro interior. Se convierte en un tema tabú porque se asocia con la infidelidad, lo inmoral, el pecado, lo prohibido, etc. Son muchas las personas que les da vergüenza compartir fantasías sexuales hasta con su propia pareja por la imagen que puedan dar.
¿Mi consejo? Abre tu mente, explora y crece. La mente que se abre a algo nuevo, nunca volverá a su tamaño original. Las fantasías no son ni buenas ni malas. Tan solo son fantasías. La lógica y la moral no tienen cabida en la fantasía. Lo único que importa es que cumpla su función, la de excitarnos. El tener una fantasía, no quiere decir que quieras que te ocurra en la vida real. Hablamos de excursiones mentales que ayudan a la excitación y al placer, sirven para expresar nuestros deseos sexuales e incluso nos ayudan a evadirnos de la monotonía de la vida real. Fantasear sexualmente tiene muchísimos beneficios, incluso, si no lo llegamos a hacer realidad y lo dejamos únicamente a nivel mental:
A modo de resumen, las fantasías sexuales aumentan la excitación sexual, tanto durante las relaciones con nuestra pareja como con nosotros mismos. Liberamos estrés, tensiones y mejora nuestras relaciones sexuales y la autoestima. Todo el que se haya masturbado alguna vez sabrá que el resultado satisfactorio depende, en un 50% de su habilidad a la hora de estimular ciertas partes de su cuerpo y el otro 50% de su capacidad para visualizar determinadas historias mentales, que contribuyan a la excitación. Yo creo que merece la pena. ¿Y tú?
El equipo de redacción de Más Mujer Online trabaja cada día para traerte información de calidad sobre actualidad, tendencias y los eventos más importantes para las mujeres de Canarias.
Actualidad, tendencias y eventos directamente en tu correo.