La senadora por Gran Canaria y autora de Jerónimo Saavedra. El último prócer reivindica el legado de su tío, alerta sobre la polarización política y defiende recuperar el diálogo, la cultura y la serenidad en la vida pública.
Marta Saavedra Domenech conoce de cerca la política, pero también la memoria de una generación que entendía lo público desde el diálogo y el compromiso. Senadora por Gran Canaria y autora de Jerónimo Saavedra. El último prócer, reivindica en esta entrevista el legado político y humano de su tío y analiza, sin rodeos, la polarización actual, el papel de Canarias ante Madrid, la inmigración, la cultura y los retos que todavía afrontan las mujeres para acceder al poder y ejercerlo en igualdad.
Su libro nace de una relación familiar, pero acaba convirtiéndose en un retrato político de toda una época. ¿Qué cree que habría pensado Jerónimo Saavedra del clima político que vivimos hoy en España Estaría indignado, no tengo ninguna duda. Una de las cosas que más le podían molestar a Jerónimo era la intolerancia. Hay una frase suya muy conocida, “la sociedad ideal es aquella en la que todos se toleran”, y es que sinceramente lo creía. Jerónimo Saavedra fue un político que, como tal, “nace” a la vida pública en la Transición, tiene cuarenta años cuando entra a formar parte de las Cortes Constituyentes, en 1977. Un momento histórico donde esos diputados y diputadas (21 mujeres y 327 hombres, no lo olvidemos) eran muy conscientes del grado de responsabilidad que ostentaban y supieron estar a la altura de las circunstancias, a pesar de lo vivido, no como hoy.
«Estaría indignado, no tengo ninguna duda. Una de las cosas que más le podían molestar a Jerónimo era la intolerancia.»
Usted reivindica en el libro a un político que hizo del diálogo, la cultura y la libertad parte de su manera de entender lo público. En una política cada vez más polarizada, ¿es posible volver a hacer política desde el acuerdo sin que parezca que se está renunciando a las propias convicciones? Yo abogo por ello y no pierdo la esperanza, pero a veces hay que tragar saliva y no dejarse llevar por las emociones. En una comisión de economía del Senado, un senador del PP, concretamente de Murcia, me increpó con un “señorías socialistas, quiten ustedes sus sucias manos de las empresas” y yo le contesté, en un tono sereno: “esta senadora le aseguro que no utilizará ninguna descalificación, porque no la necesitamos, para este debate”. Y me sentí muy orgullosa después, porque creo firmemente en que se puede debatir, aunque sepas que jamás llegarás a un acuerdo, desde el respeto por el adversario político.
«Creo firmemente en que se puede debatir, aunque sepas que jamás llegarás a un acuerdo, desde el respeto por el adversario político.»
Jerónimo Saavedra tenía una idea muy poderosa de Canarias y de su identidad dentro de España. Hoy Canarias vuelve a reclamar una posición propia ante asuntos como la financiación autonómica, la inmigración, la vivienda o la condición de región ultraperiférica. ¿Está Canarias consiguiendo que Madrid entienda realmente sus singularidades? Realmente, en la relación de Canarias y el Estado, el argumento victimista de algunos partidos nacionalistas yo siempre la he visto perjudicial para Canarias. Aquello de “Madrid no nos hace caso, no nos quieren, no nos escuchan” proyecta una baja autoestima que no es real. Y ese mantra no es más que eso, un modo victimista de distraer la atención para que no enfoquemos en lo importante: que se han perdido unos años muy valiosos en Canarias. Jamás ha llegado tanto dinero a Canarias, como desde que gobierna el PSOE con Pedro Sánchez en España. Recientemente, se ha alcanzado un acuerdo para aprobar la nueva financiación autonómica que, para Canarias, supone más de 1.300 millones de euros más al año. Esto es histórico, y en parte es gracias a que tenemos un ministro socialista canario en política territorial, Ángel Víctor Torres, con sensibilidad suficiente, por haber sido presidente, que sabe explicar esas singularidades en Madrid y conseguir que se atiendan. Y esto desmonta cualquier discurso victimista como el que te mencionaba antes. Sin embargo, es impresentable que el socio de Coalición Canaria, el Partido Popular, sea capaz de votar “no” junto a VOX a ese decreto de financiación autonómica en el Congreso y no tenga consecuencias en el Consejo del gobierno canario. Un decreto que serviría para mejorar las listas de espera en sanidad y dependencia, o construir vivienda pública, por ejemplo. Por eso, cuando el Partido Popular se alinea con VOX y veo cómo sus diputados y senadores canarios votan en contra de los intereses de Canarias en el Congreso y el Senado, yo me enervo pensando en si en Canarias la gente está siendo consciente de esto. Creo que Fernando Clavijo se puede ver, en 2027, entre la espada y la pared, porque no tiene sentido que siga consintiendo al PP esa oscilación tan descarada hacia la ultraderecha negacionista de VOX que, por cierto, no cree ni en el sistema de autonomías, ni en la identidad canaria.
La inmigración se ha convertido en uno de los grandes asuntos políticos de Canarias y también en un terreno de fuerte confrontación partidista. ¿Dónde debería situarse la línea entre la legítima preocupación por la gestión migratoria y la utilización política del fenómeno? Es un gran asunto político, efectivamente, pero no sólo para Canarias. Lo es para toda Europa y es un problema global, humanitario, producto de un conjunto de causas muy diversas a las que no se puede dar una respuesta singularizada . Las democracias hoy son muy complejas y cada vez están más afectadas por el posicionamiento del modelo económico y social por el que se quiera optar. Si se apuesta por la transición verde, la sostenibilidad y por reforzar el escudo social o bien establecerse en modelos de corte neoliberal que tienden a incrementar las desigualdades. La tentación en la que están cayendo muchos políticos de usar la migración como arma para sacar rédito político fomentando miedo y odio a la gente con discursos simples y soluciones irreales, la hemos podido ver estos días con lo de Ceuta. Y es un discurso tan vacío como peligroso.Yo no puedo olvidar las imágenes de los ataques a personal de ONGs que llevan agua y alimentos a los migrantes, ni las heridas en la cabeza en un niño de 8 años por un disparo con perdigones. Me niego a tanta deshumanización.

El Senado vive una etapa de enorme tensión política y, al mismo tiempo, usted ocupa la portavocía de Cultura. ¿Puede la cultura convertirse en uno de los pocos espacios capaces de tender puentes en una sociedad políticamente tan dividida? La cultura siempre nos salva. A mí me sirve para reencontrarme con el alma. Creo que este efecto curativo se podría intentar trasladar a todo lo demás, ojalá sea ese gran motor que nos transforme a todos. Escuchar un poema de Lorca en la voz de Camarón; pasear por un claustro románico sintiendo que tus pasos rompen un silencio de siglos; leer una joya literaria como “Las gratitudes”, de Devigan, que acabo de terminar estos días. Ojalá fuera posible que todos los políticos encontraran tiempo para la cultura. Probablemente, la comisión de cultura sea la que más acuerdos logra en el Senado, y, sin embargo, apenas tiene impacto.
Estamos a las puertas de un nuevo ciclo político y todo apunta a que 2027 estará muy presente en la agenda. ¿Le preocupa que la política española entre demasiado pronto en modo electoral y que los grandes problemas ciudadanos queden subordinados a la batalla partidista? Llevamos con la espada de Damocles sobre nuestras cabezas desde julio de 2023 y cada semana alguno grita desde el escaño que Pedro Sánchez debe dimitir y marcharse. Entre tanto, la economía ha crecido y hoy somos la cuarta potencia económica en Europa y el país que más empleo genera en la UE. El Partido Popular de Feijóo y Aznar no aceptó la realidad de la suma parlamentaria ni la legitimidad del actual Gobierno la noche electoral. Así que entre “el que pueda hacer, que haga”, las redes sociales, los rezos de rosarios bajo banderas franquistas y los insultos en la puerta de la sede de Ferraz, ha ido transcurriendo esta legislatura, que terminará en 2027. Esto me recuerda al cuento de “Pedro y el Lobo”, que de tanto lobo que venía, la gente se cansó. Y al final, afortunadamente, hay más Pedro que Lobo y para rato. Mal que les pese a algunos…
«Las mujeres en la política, como en tantas otras profesiones, soportan cargas que los hombres no son capaces, siquiera, de imaginar.»
Usted ha trabajado precisamente en transparencia y participación ciudadana antes de llegar al Senado. ¿Qué está fallando para que una parte de la ciudadanía sienta que la política está cada vez más alejada de sus problemas cotidianos? Que no sabemos llegar a la gente en un mundo que ha cambiado con la transformación digital, la tecnología corre muy deprisa, mucho más que las normas. El lenguaje de la administración es tedioso y complejo; los procedimientos son lentos y no dan respuesta a las necesidades que surgen. Yo hice lo que pude por mejorarlo gracias a un equipazo de profesionales en esa dirección general y estoy muy agradecida y orgullosa de esa etapa.
Hay una cuestión que afecta especialmente a las mujeres y que rara vez ocupa el centro de la conversación política: la dificultad de acceder al poder y permanecer en él sin pagar un coste personal mayor. Desde su experiencia, ¿qué sigue siendo más difícil para una mujer en política que para un hombre? Todo, absolutamente. Cuando yo me afilié al PSOE, hace 20 años, el debate era si organizábamos los puestos en listas de mujeres y hombres al 50/50 y algunos compañeros decían que no, porque la ratio de afiliación al partido era de 60 hombres por 40 mujeres. Imagínate. El PSOE ha ido dando grandes pasos en ese sentido, hoy tenemos listas paritarias y cremallera, pero queda muchísimo trabajo por hacer en materia de igualdad en la sociedad. Las mujeres en la política, como en tantas otras profesiones, soportan cargas que los hombres no son capaces, siquiera, de imaginar. Seguimos en la lucha por la igualdad plena, no vamos a parar hasta conseguirla, incluyendo la de la igualdad que yo llamo “de la plena consciencia masculina”, que significa que ellos sean tan feministas como nosotras. El feminismo es la igualdad plena entre hombres y mujeres, no cabe ni un sólo matiz.
Después de investigar durante meses la vida de Jerónimo Saavedra y conversar con 40 personas que compartieron con él momentos políticos y personales, ¿qué cree que hemos perdido de aquella generación de políticos y qué deberíamos recuperar. La capacidad de diálogo con los adversarios y la serenidad a la hora de abordar el debate, sin duda. De eso se habla mucho en el libro, con los testimonios de gente muy importante: Felipe González, Alfonso Guerra o Javier Solana. También políticos canarios de entonces como Loli Palliser y Augusto Brito y de hoy, como Torres, Franquis o Darias.
Y una pregunta inevitable para terminar: si Jerónimo Saavedra pudiera sentarse hoy con usted en el Senado y preguntarle qué está haciendo Canarias, ¿qué le respondería? Jerónimo es reconocido y admirado como un político que trabajó por Canarias, llevó nuestra tierra a la conciencia colectiva global y nos puso en el mapa. En su primer discurso como presidente dijo aquello tan famoso de “Canarias es posible”. Verbaliza con ello nuestra capacidad, como pueblo, para lograrlo.Canarias es esa tarea colectiva de la que hablaba tanto y seguimos trabajando por ella, así que le diría que esté tranquilo porque Canarias sigue siendo posible.
“Más Mujer en una palabra”
¿Qué palabra define mejor tu manera de entender la política? Honestidad
¿Qué palabra representa para ti al Archipiélago? Convivencia
Una palabra para describir a tu tío. Inteligencia
¿Qué palabra define hoy a las mujeres? Fuerza
¿Qué palabra necesitas para imaginar la Canarias que quieres? Cultura
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