Ana Magali Rodríguez Palmero, presidenta de ADEIN Tenerife, reivindica el deporte adaptado como una herramienta de inclusión, igualdad y superación.
Al frente de la Asociación Deportiva Inclusiva ADEIN Tenerife, Ana Magali Rodríguez Palmero trabaja para que el deporte sea una oportunidad real para las personas con discapacidad. En esta entrevista con Más Mujer Online, habla del crecimiento del club, de los retos económicos del baloncesto adaptado y de la necesidad de derribar estereotipos para avanzar hacia una inclusión real.
ADEIN nació con un objetivo muy claro: que ninguna persona con discapacidad se quedara sin la oportunidad de practicar deporte. Mirando hacia atrás, ¿qué le produce más orgullo de todo lo conseguido hasta ahora? Me produce mucho orgullo comprobar que ADEIN sigue creciendo y, sobre todo, ver que las personas que forman parte del club se sienten contentas y satisfechas de pertenecer a este proyecto. No ha sido fácil llegar hasta aquí, pero ver cómo hemos ido avanzando y consolidándonos demuestra que todo el esfuerzo ha merecido la pena.
La nueva temporada ya está en marcha. ¿Con qué ilusión y con qué objetivos afronta ADEIN este nuevo curso deportivo? Cada comienzo de temporada supone enfrentarnos a situaciones nuevas y a retos que no siempre podemos prever. Pero lo hacemos, como siempre, con muchísimas ganas e ilusión.
Esta temporada va a ser un poco diferente porque hay cambios en la liga y estamos expectantes ante lo que pueda suceder. Nuestro objetivo es seguir creciendo, seguir compitiendo y, sobre todo, continuar consolidando un proyecto que permita que el deporte adaptado tenga cada vez mayor presencia y reconocimiento.
«No pedimos ni venimos a dar pena. Tenemos los mismos derechos y obligaciones»
Más allá de los resultados, ¿qué le gustaría que representara ADEIN para las personas con discapacidad y para la sociedad canaria? Me gustaría que ADEIN Tenerife demostrara que la discapacidad no tiene por qué ser un límite. Muchas veces son nuestras propias barreras mentales las que nos limitan, y creo firmemente que, cuando nos proponemos algo, podemos encontrar la manera de conseguirlo.
A veces me dicen: «Tú no tienes una discapacidad». Y eso es falso. Si entendemos la discapacidad como la dificultad para hacer o gestionar determinadas cosas, todos tenemos nuestras propias limitaciones. A mí, por ejemplo, me dan miedo las alturas y también tengo otras cosas que me condicionan.
Por eso creo que no tenemos que demostrar nada a nadie. Tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones. No pedimos ni venimos a dar pena. Los hechos son los que nos definen.
El crecimiento del club ha sido extraordinario en pocos años. ¿Cuál ha sido el mayor desafío para consolidar un proyecto de estas características? El principal desafío es conseguir la capacidad económica necesaria para poder competir al nivel de lo que consideramos la élite del baloncesto. Y tenemos la suerte de formar parte de una competición extraordinaria: tenemos la mejor liga BSR del mundo.
El reto es poder disponer de los recursos necesarios para que un proyecto como ADEIN pueda seguir creciendo y estar donde creemos que debe estar.
Usted lidera una entidad deportiva en un ámbito donde la gestión sigue estando mayoritariamente en manos de hombres. ¿Cómo ha sido su experiencia como mujer al frente de ADEIN? Mejor, imposible. Nunca me he sentido diferente. Es cierto que tampoco me paro a pensar si me tratan de una manera distinta por ser mujer. Si a alguien no le gusta mi forma de hacer las cosas, que me lo diga y ya veré qué hago al respecto.
La verdad es que me siento una más dentro de este grupo de hombres, quizá también por mi forma de ser. Para mí, lo importante es trabajar, aportar y sacar adelante el proyecto.
Cada vez se habla más de inclusión, pero ¿cree que la sociedad conoce realmente la realidad del deporte adaptado o todavía existen muchos prejuicios por derribar? Por conocer, muchas veces no conocemos ni a nuestro propio vecino. Como suelo decir, si no tienes cerca a una persona con discapacidad o a un familiar que la tenga, esta realidad muchas veces ni se conoce ni se espera. Es una afirmación fuerte, pero creo que refleja bastante bien lo que sucede.
La inclusión nunca será realmente efectiva si no conocemos primero la realidad de la vida cotidiana de las personas con discapacidad. Y, si esa realidad no se conoce, tampoco se puede conocer verdaderamente la realidad del deporte adaptado.
«La inclusión nunca será realmente efectiva si no conocemos la realidad de la vida cotidiana de las personas con discapacidad»
No creo que todo se reduzca a los prejuicios, porque los prejuicios pueden cambiar con el tiempo. Hoy tenemos acceso a mucha información. El problema está también en los estereotipos y en la imagen que todavía existe sobre la discapacidad.
La cantera es una de las grandes apuestas de ADEIN. ¿Qué significa para usted ver a niños y jóvenes descubrir el deporte adaptado como una oportunidad y no como un límite? Por desgracia, todavía no tenemos la cantera que nos gustaría. Actualmente contamos con dos o tres chicos y nuestra «Escuelita» todavía no funciona como quisiéramos. Es una realidad que debemos afrontar.
Hay muchas enfermedades que pueden provocar lesiones en las extremidades inferiores y, al final, cada persona vive y afronta su situación de una manera diferente.
Cuando encuentran el deporte adaptado, muchas veces lo viven como una oportunidad. Primero, porque se encuentran con personas que tienen una lesión similar y dejan de sentirse diferentes. Y, después, porque descubren una puerta que les permite seguir haciendo una vida plena, aunque sea, como yo digo, «otro nivel».
Porque nadie está preparado para que algo llegue de repente y te cambie todos los planes.

¿Qué apoyo necesitan hoy los clubes de deporte adaptado para seguir creciendo y garantizar que ningún proyecto tenga que renunciar a sus sueños por falta de recursos? Principalmente, necesitamos ayudas económicas. Nuestro club depende en buena medida de ellas para poder desarrollar su actividad.
También son fundamentales los patrocinadores y colaboradores. Sus aportaciones pueden parecer pequeñas, pero para nosotros son muy importantes y permiten que el proyecto siga adelante.
Si pudiera pedir una sola medida a las administraciones públicas para impulsar el deporte inclusivo en Canarias, ¿cuál sería? Pediría que se agilizaran las pruebas de valoración de la discapacidad, porque los tiempos de espera pueden convertirse en una dificultad añadida para las personas y para los propios proyectos deportivos.
También sería muy importante que saliera adelante la ley de mecenazgo. Sería una herramienta muy beneficiosa para las empresas que quieren apoyar iniciativas como la nuestra y contribuir al desarrollo del deporte inclusivo.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a todas aquellas mujeres que, desde el deporte o desde cualquier otro ámbito, lideran proyectos que transforman vidas? Que no se desanimen. Que sigan adelante, porque todo se puede conseguir. Habrá trabas, burocracia y muchas dificultades en el camino, pero merece la pena.
Con el tiempo, mirar atrás y comprobar todo lo que has conseguido tiene su recompensa.
Y, sobre todo, no hay que esperar la aceptación de nadie. Hay que creer en una misma, en las propias convicciones y dejarse guiar por las personas que más conocen este mundo de la discapacidad.
Más Mujer en una palabra
Responde con una sola palabra.
¿Qué palabra define el deporte inclusivo? Pertenencia.
¿Qué valor nunca puede faltar en un equipo? Equidad.
¿Qué necesita hoy la inclusión? Acceso.
¿Qué palabra define a ADEIN? Diversidad.
¿Qué legado le gustaría dejar? Trascendencia.
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