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Esther Medina Castilla: «La Justicia no puede eternizarse: detrás de cada expediente hay una persona»

Por Redacción Más Mujer Online 15 septiembre 2026 11 min de lectura
Esther Medina Castilla, abogada y jurista tinerfeña, durante la entrevista para Más Mujer

Esther Medina Castilla, abogada y jurista tinerfeña, repasa en Más Mujer una trayectoria de más de 25 años dedicada al Derecho, la docencia y la representación institucional de la abogacía. Defiende una Justicia más ágil, cercana y accesible y reivindica una mayor igualdad y conciliación en la profesión jurídica.

Abogada y jurista tinerfeña

Durante más de veinticinco años, Esther Medina Castilla ha desarrollado su carrera profesional con una firme convicción: la abogacía no consiste únicamente en defender derechos, sino en acompañar a las personas en algunos de los momentos más complejos de sus vidas. Abogada en ejercicio, docente y referente de la abogacía institucional en Canarias, ha dedicado buena parte de su trayectoria a mejorar la profesión y a impulsar una justicia más cercana, accesible y comprometida con la ciudadanía. En la actualidad es la delegada de ADEVI en Canarias, única Asociación Nacional de Abogados exclusivamente de Víctimas de accidentes.

En Más Mujer conversamos con una mujer que entiende el Derecho como una herramienta de transformación social y que ha abierto camino para muchas profesionales que hoy ejercen la abogacía desde el compromiso, la excelencia y la vocación de servicio.

Siempre ha dicho que eligió la abogacía por vocación de servicio. Después de tantos años de ejercicio profesional, ¿qué sigue emocionándola de esta profesión? Mi profesión sigue apasionándome y la ejerzo con el mismo entusiasmo y motivación. Gran parte de esa emoción nace del agradecimiento de mis clientes. La relación entre abogado y cliente es, ante todo, una relación de confianza, y no podemos dejar las emociones al margen porque son las que nos permiten conectar con las personas, con independencia del resultado. Nuestra profesión es, principalmente, una profesión de medios al servicio del cliente. Por eso, la satisfacción del trabajo bien hecho, la empatía, la cercanía y el uso de un lenguaje sencillo son aspectos que los clientes agradecen y que siguen emocionándome: me hacen sentir útil, capaz de ayudar y al servicio de la sociedad.

Ha desarrollado una intensa labor tanto en los tribunales como en la representación institucional de la abogacía. ¿Qué le han enseñado esas dos formas de ejercer la profesión? Son dos formas distintas de ejercer la profesión. Por una parte, en los tribunales defiendo los intereses de mis clientes y percibo honorarios por ese trabajo. Por otra, durante los ocho años en los que fui presidenta de la Agrupación de Abogados Jóvenes de Tenerife, los dos como tesorera a nivel nacional en la Confederación Española de Abogados Jóvenes y los diez como secretaria de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife, hasta este año 2026, he defendido los intereses de mis compañeros de manera totalmente altruista, ya que esos cargos no conllevan remuneración alguna, ni siquiera dietas. Ambas facetas me han hecho ser consciente de mi capacidad de trabajo para compaginarlas, además, con la docencia. Y también me han enseñado que, en cualquier ámbito, la base de un buen funcionamiento está en la calidad humana de las personas que te rodean: compañeros de equipo, empleados del ICATF… Las personas agradecen cuando perciben que trabajas con ilusión, dedicación, sencillez y compromiso. Para mí es muy satisfactorio que clientes y compañeros sigan contando conmigo y expresen su agradecimiento por la labor realizada.

«Nuestra profesión es, principalmente, una profesión de medios al servicio del cliente.»

La Justicia suele percibirse como algo complejo y distante. ¿Qué cree que habría que cambiar para que la ciudadanía recuperara una mayor confianza en ella? Sobre todo, habría que mejorar la celeridad y utilizar un lenguaje más sencillo y cercano para cualquier ciudadano. También sería conveniente dar mayor difusión a los continuos cambios legislativos. En los últimos años ha habido numerosas reformas, como la obligatoriedad de acudir a un medio adecuado de solución de controversias (MASC) antes de interponer una demanda, o los cambios en la organización, reestructuración y denominación de los juzgados como plazas. Todo ello obliga a explicar al cliente estas nuevas circunstancias y, además, puede contribuir al retraso en la tramitación de sus asuntos. Esa combinación termina haciendo que la Justicia se perciba como algo distante y complejo.

La presencia de mujeres en la profesión jurídica ha crecido de forma notable. Desde su experiencia, ¿qué avances destacaría y qué retos siguen pendientes? En los últimos años hemos sido testigos de avances importantes. En 2024, por ejemplo, se nombró por primera vez a una mujer para presidir el Tribunal Supremo, mientras que el Tribunal Constitucional ya había tenido a una mujer en su presidencia por vez primera en 2004: han tenido que pasar veinte años. Volvemos a contar con una mujer como fiscal general del Estado y cada vez hay más decanas al frente de Colegios de la Abogacía. Aun así, sigue pendiente alcanzar una paridad real en las esferas más altas. Uno de los retos, a mi juicio, es establecer un sistema de cuotas que permita que, ante igualdad de méritos, se nombre a una mujer. También deben existir medidas regladas que fomenten la igualdad, con mayor transparencia en los procesos de selección y evaluación y con políticas que favorezcan la conciliación.

Esther Medina Castilla, abogada y jurista tinerfeña, durante la entrevista para Más Mujer

A lo largo de su trayectoria ha acompañado a muchas personas en situaciones especialmente difíciles. ¿Qué lecciones de vida le han dejado sus clientes? Sobre todo, me han enseñado la capacidad del ser humano para sobreponerse a las situaciones más complicadas. Lo veo especialmente en los accidentes de circulación, ante lesiones graves o la muerte de un ser querido: las personas sacan fuerzas para seguir adelante y para que, como ellas mismas dicen, «se haga justicia». También me han hecho muy consciente de que la vida puede cambiar en cuestión de segundos y de que, aunque esos cambios no sean deseados, hay que aprender a adaptarse a ellos para poder salir adelante.

«Las personas sacan fuerzas para seguir adelante y para que, como ellas mismas dicen, “se haga justicia”.»

Su compromiso con las víctimas también tiene una vertiente institucional como delegada en Canarias de ADEVI, la única Asociación de Abogados exclusivamente de Víctimas de accidentes a nivel nacional ¿Qué supone para usted esta responsabilidad y qué puede aportar la asociación a la defensa de las víctimas en las Islas? Para mí supone una gran responsabilidad y, al mismo tiempo, un reconocimiento a una parte de mi trabajo a la que llevo muchos años especialmente dedicada: la defensa de las víctimas de accidentes. Como delegada de ADEVI en Canarias quiero contribuir a acercar la labor de la asociación a las Islas, apoyar a los profesionales que trabajan en esta materia y, sobre todo, ayudar a que las víctimas conozcan sus derechos y se sientan acompañadas en momentos especialmente difíciles.

Además de abogada, ejerce como formadora de las nuevas generaciones de juristas. ¿Qué valores considera imprescindibles para quienes comienzan hoy la profesión? El compañerismo. Es fundamental el respeto que nos debemos entre colegas de profesión. En sala tenemos que saber distinguir entre la defensa de los intereses de nuestros clientes y la relación profesional con los compañeros: defender bien a un cliente es perfectamente compatible con mantener el respeto hacia el abogado contrario. Ese compañerismo implica también prestarnos ayuda mutuamente y cumplir nuestra palabra. A ello hay que añadir honestidad, diligencia, lealtad y coherencia en el ejercicio profesional, siempre dentro de las normas deontológicas.

La conciliación continúa siendo uno de los grandes desafíos para muchas mujeres con responsabilidades profesionales. ¿Cómo ha gestionado usted ese equilibrio y qué cambios considera necesarios? La conciliación continúa siendo una asignatura pendiente, especialmente para los autónomos y los profesionales por cuenta propia, porque dependemos de nuestro trabajo para obtener ingresos. Ese equilibrio intento conseguirlo priorizando tareas, planificando con tiempo, teletrabajando cuando es posible, contando con ayuda de terceros y, también, poniendo límites. Hemos avanzado: en la abogacía hemos conseguido que no solo el mes de agosto sea inhábil, sino también el período navideño. Pero siguen siendo necesarias mejores medidas legislativas y apoyos económicos que permitan disponer de más tiempo para la familia. Se podrían ampliar los períodos de bonificación, establecer exenciones fiscales y fomentar estrategias e incentivos que ayuden a conseguir un equilibrio sostenible en el tiempo.

Si pudiera impulsar una única reforma para mejorar el funcionamiento de la Justicia en España, ¿cuál sería y por qué? Soy consciente del atasco que sufre la Justicia por la falta de medios humanos y materiales y de que las últimas reformas buscan ganar celeridad y eficiencia. Aun así, impulsaría un sistema de plazos que se cumpliera realmente, acompañado de incentivos, tanto para los señalamientos de los juicios como para que las sentencias y resoluciones se dictaran dentro de un tiempo prudencial. Los abogados estamos sujetos a plazos para contestar una demanda, interponer un recurso o atender un requerimiento; sin embargo, una vez cumplidos esos plazos por nuestra parte, los señalamientos o las resoluciones pueden eternizarse. Eso genera frustración en la ciudadanía y acaba debilitando su confianza en la Justicia.

Mirando hacia atrás, ¿de qué logro profesional se siente especialmente orgullosa y cuál ha sido el mayor aprendizaje de su carrera? Me siento muy orgullosa de haber finalizado mis estudios en cinco años, en junio y con un buen expediente académico, y también de que, una vez superada la pasantía, pudiera fundar mi propio despacho en La Laguna, Medina Castilla Abogados, y mantenerlo ininterrumpidamente con éxito. Mi mayor aprendizaje es que, con constancia, ilusión, compromiso y calidad humana, los sueños se pueden alcanzar. Desde los catorce años quería ser abogada y tener mi propio despacho, y lo he conseguido.

«Con constancia, ilusión, compromiso y calidad humana, los sueños se pueden alcanzar.»

¿Qué legado le gustaría dejar a las mujeres que mañana ocuparán puestos de liderazgo en la abogacía y en otras profesiones? Me gustaría dejar como legado mi compromiso con la profesión y con mis compañeros, ejercido desde la sencillez, la cercanía y la empatía, con vocación de servicio y en defensa de la igualdad. Y siempre entendiendo que, con el apoyo de los hombres y trabajando juntos, se consiguen mejores resultados. También me gustaría pensar que he contribuido a abrir camino institucional a nivel nacional: en 2008 me convertí en la primera canaria en ocupar un puesto de responsabilidad dentro de la abogacía joven al ser elegida tesorera de la Confederación Española de la Abogacía Joven. Mis compañeros y compañeras de profesión me dicen que siempre les saludo con una sonrisa, una buena palabra o un buen gesto. Con eso me quedo. Para mí, ese es el mejor legado que puedo dejar.

«Esther Medina Castilla en una palabra»

  • Un valor: La honestidad.
  • Un lugar de Tenerife: Tengo el corazón dividido entre Puerto de la Cruz, donde nací, y La Laguna, donde está mi despacho y donde he sido muy bien acogida.
  • Una persona que te inspira: Ruth Bader Ginsburg.
  • Un sueño por cumplir: Soy muy afortunada por haber hecho realidad la mayoría de mis sueños. A día de hoy, me gustaría disponer de más tiempo libre para viajar y disfrutar de la compañía de las personas que quiero, en especial, seguir viendo crecer a mi sobrino Eric, de seis años.
  • Un caso que nunca olvidarás: Varios atropellos con resultado de fallecimiento, en los que mis clientes han sufrido la pérdida de su madre o de su padre siendo todavía jóvenes. En concreto, siempre recuerdo a la hija de un fallecido por atropello que quería ser azafata de vuelo, no contando con medios económicos para ello. Gracias a la indemnización que percibió, pudo hacer realidad su sueño. Le encanta volar porque se siente cerca de su padre.
  • El Derecho en una palabra: Equidad.

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