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Nayra Gómez: «La menopausia no nos rompe: lo que nos hace daño es llegar a ella sin información»

Por Redacción Más Mujer Online 01 septiembre 2026 9 min de lectura
Nayra Gómez, enfermera especializada en salud hormonal femenina y divulgadora

Enfermera integrativa especializada en salud hormonal femenina y divulgadora

Durante demasiado tiempo, la salud hormonal de las mujeres ha permanecido en un segundo plano, rodeada de silencios, mitos y una preocupante falta de información. Frente a esa realidad, Nayra Gómez ha convertido la divulgación en una herramienta de transformación.

Enfermera con más de dos décadas de experiencia y especializada en perimenopausia, menopausia y metabolismo femenino, trabaja para que cada vez más mujeres comprendan qué sucede en su cuerpo y puedan tomar decisiones informadas sobre su salud.

En esta entrevista para Más Mujer, hablamos con una profesional que defiende que el conocimiento también es una forma de autocuidado y que entender la salud femenina es un paso imprescindible para vivir con mayor bienestar.

¿En qué momento de tu trayectoria profesional comprendiste que la salud hormonal femenina necesitaba una mayor divulgación y decidiste convertirla en el eje de tu trabajo? No hubo un día concreto. Fue algo que se fue acumulando durante años de consulta, viendo a mujeres que llegaban agotadas, con niebla mental, sin dormir, y que se iban con un «es la edad» como única respuesta. Además, algo que lo aceleró fue mi propio proceso y, ahí está lo curioso: aun siendo enfermera, con toda la formación clínica que tenía detrás, me encontré igual de perdida que cualquier otra mujer. En algún momento dejé de aceptar eso como suficiente. Ahí entendí que mi trabajo clínico se quedaba corto si no iba acompañado de divulgación.

Durante muchos años, la menopausia ha sido un tema rodeado de silencio e incluso de resignación. ¿Qué crees que está cambiando en la sociedad para que hoy se hable de ella con mayor naturalidad? Sobre todo, las redes sociales y el empoderamiento de las mujeres, respecto a no resignarse y no querer aguantar, así como la necesidad de información y de gestión del propio bienestar, han contribuido a romper un silencio que el sistema sanitario tardó demasiado en romper. De repente, existen palabras para síntomas que muchas mujeres llevaban años viviendo y pensando que solo les pasaban a ellas. Se habla de ello en el trabajo, entre amigas, en los medios e incluso en la consulta. Ha pasado de ser invisible a intentar capitalizar esta etapa de la mujer. Lo que todavía falta es que esa conversación, real y sanitaria, y no de marketing, llegue por igual a todas, no solo a quienes tienen tiempo y recursos para buscarla.

Insistes mucho en que la menopausia no es una enfermedad, sino una transición. ¿Qué es lo primero que te gustaría que toda mujer supiera antes de llegar a esta etapa? Que su cuerpo no se está rompiendo. Es un proceso biológico, con mecanismos detrás de cada síntoma, y entender esos mecanismos es lo que permite actuar a tiempo en lugar de simplemente aguantar. Eso es lo que me gustaría que supiera cualquier mujer años antes de llegar a esta etapa. Necesitamos mejor información si queremos tomar mejores decisiones y vivir con salud y bienestar.

«La confianza no viene de que no pase nada, viene de saber qué hacer cuando pasa.»

En redes sociales circula una enorme cantidad de información sobre hormonas, nutrición y suplementación. ¿Cómo puede una mujer distinguir la evidencia científica de los mensajes sin fundamento? Hay señales muy concretas. Si te promete una solución única para todo, eso es marketing, no ciencia. La buena información explica el mecanismo, no solo qué hacer. Hay que comprobar también si cuenta con información verificable, como un estudio o una guía clínica, o si solo se apoya en un testimonio. Y hay que fijarse en la prisa: la evidencia real no genera urgencia ni miedo; no necesita decirte que, si no compras ya, vas a sufrir para siempre. Verificar la fuente y apoyarte en perfiles de divulgación sanitaria contrastados puede ayudarte a diferenciar la información basada en la evidencia de la información que responde únicamente a tendencias.

Desde tu experiencia, ¿cuáles son los errores más frecuentes que cometemos las mujeres al cuidar nuestra salud hormonal antes y durante la menopausia? El error más frecuente es minimizar lo que sentimos, muchas veces porque antes lo ha minimizado el propio entorno sanitario. Llegamos a consulta convencidas de que ni siquiera merece la pena mencionar el cansancio o la niebla mental porque «es normal a esta edad». Ese silencio retrasa decisiones que sí importan, por no hablar de la invisibilidad institucional que ha acompañado históricamente a esta etapa de la vida de las mujeres.

¿Qué papel desempeñan la alimentación, el ejercicio, el descanso y la gestión del estrés en el bienestar hormonal? ¿Existe realmente un cambio de hábitos capaz de marcar la diferencia? Un cambio de hábitos es capaz de marcar la diferencia. Pero no se trata de una lista de prohibiciones ni de una dieta milagro, sino de entender que estos cuatro pilares están conectados. No hace falta cambiarlo todo de golpe; hace falta empezar.

Cada pilar juega un papel distinto. La alimentación regula la inflamación de bajo grado y el equilibrio del estroboloma, esa parte de la microbiota que participa en cómo se metabolizan los estrógenos. El ejercicio, especialmente el de fuerza, protege la masa muscular y la densidad ósea justo cuando más rápido se pierden, y nos ayuda a mejorar el metabolismo. Dormir mal no es un síntoma más, sino un acelerador de todos los demás, porque el descanso es cuando el cuerpo repara el eje hormonal. Y el estrés importa de verdad: un nivel de cortisol crónicamente alto interfiere de forma directa con el equilibrio hormonal.

Un cambio de hábitos es capaz de marcar diferencia. Pero no es una lista de prohibiciones ni una dieta milagro, es entender que estos cuatro pilares están conectados. No hace falta cambiarlo todo de golpe, hace falta empezar.

«Necesitamos mejor información si queremos tomar mejores decisiones y vivir con salud y bienestar.»

Como enfermera y divulgadora, ¿qué has aprendido escuchando a cientos de mujeres que atraviesan la perimenopausia y la menopausia? ¿Qué necesidades siguen sin estar suficientemente atendidas? Escuchando a cientos de mujeres he aprendido que lo que más piden no es más información, sino que alguien las escuche sin prisa. Muchas llegan ya con una explicación que han buscado en internet. Lo que necesitan es que un profesional la confirme, la matice y las acompañe. Esa escucha sigue siendo la asignatura pendiente en atención primaria.

En Canarias, la Asociación Más Mujer Canarias ha impulsado iniciativas pioneras para visibilizar la menopausia y promover cambios institucionales. Desde tu perspectiva profesional, ¿qué avances consideras prioritarios para mejorar la atención y el acompañamiento a las mujeres en esta etapa? Más Mujer Canarias ha hecho un trabajo fundamental poniendo este tema en la agenda institucional. El siguiente paso es traducir esa visibilidad en formación real para enfermería y matronería, que actualice conocimientos que, en muchos casos, llevan casi veinte años sin revisarse. Sin profesionales formados y al día, cualquier avance institucional se queda a medias.

Esta tarea puede verse enlentecida por toda la burocracia institucional que conlleva instaurar nuevas guías prácticas, currículos formativos y actualizaciones en los programas sanitarios. La ciencia en materia de menopausia y el conocimiento sobre la pérdida de calidad de vida de las mujeres avanzan más rápido de lo que permiten estos procesos. Y te lo puedo corroborar de primera mano tras nuestra última reunión con la Gerencia de Atención Primaria. Por no mencionar lo que conlleva aunar criterios y recursos entre equipos y diferentes categorías sanitarias, donde muchas veces se compite por las competencias.

La prioridad número uno es la formación de los profesionales de atención primaria. Son la primera puerta de entrada para la mayoría de las mujeres y, si esa puerta no está bien informada, todo lo demás llega tarde. Necesitamos protocolos actualizados, sí, pero un protocolo en un papel no cambia nada si quien lo aplica no está formado para hacerlo con criterio.

¿Qué mensaje le darías a las mujeres de 40 o 45 años para que afronten esta nueva etapa con información, confianza y sin miedo? Esta etapa no se afronta, se acompaña con información. Aquí la clave es anticiparse. Cuanto antes entiendan lo que va a pasar en su cuerpo, antes dejarán de vivirlo con miedo y empezarán a decidir. La confianza no viene de que no pase nada, sino de saber qué hacer cuando pase.

Si pudieras derribar un único mito sobre la salud hormonal femenina, ¿cuál elegirías y por qué? Que la menopausia empieza con el último periodo. La realidad es que los cambios hormonales arrancan años antes, durante la perimenopausia, para algunas mujeres incluso a los 35 años, y ahí es donde se toman decisiones que pueden tener un peso importante a largo plazo. Ese mito, por sí solo, hace que lleguemos tarde a casi todo.

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